UN GATO CON SUERTE
Paco el gato llegó a nuestras vidas en Marzo de 2014. Atropellado y
abandonado a su suerte apareció una tarde especialmente fría. Lo primero
que pensé era dónde narices iba meter a aquel desafortunado felino. Lo
segundo era que no tenía claro si iba a vivir.
Lo dejé en el veterinario y como parte del protocolo de ingreso tuve
que elegir un nombre. Yo que soy una mujer de recursos tiré de la
tradicional onomástica española y Paco le capucé.
Tres días después quedó claro que el animalillo tenía bastantes ganas de
vivir (aunque olía a muerto, no os voy a engañar). No podía mover las
patas traseras y tenía la cadera rota. Mucho reposo me dijo el
veterinario y me dio pastillas como para montar una farmacia.
Llegó el momento del dónde lo meto yo ahora...asi que puse mi mejor cara
de dar pena y engañé al "él mismo" para que me dejara meterlo por un
tiempo en el garaje.
Tres meses después Paco decidió dejar de decirme "fuuuuu" y empezó a
decirme "miau", del garaje pasó a vivir en el patio, y a recuperar la
movilidad de sus patas.
"Él mismo" me dijo que vale, que podía estar en el patio pero que a la
casa no iba a pasar. Dos semanas después me dijo que vale, que podía
pasar a la casa pero que al sofá no se iba subir...y después dijo muchas
más cosas pero lo cierto es que mientras escribo estas líneas Paco
duerme con "Él mismo" en el sofá y tapado con la manta....


Comentarios
Publicar un comentario